Dedicado en su integridad a Frida Landa (my wife) con todo el corazón. Este blog está cerrado, disculpe las molestias :)

martes, noviembre 04, 2003



Catcher in the Rye (de J.D. Salinger) Buscando en internet ilustraciones sobre este libro, encontré (primero sobre los motivos de Mark David Chapman encontró en la obra para matar a Lennon en 1980) que El Guardian entre el centeno, causó desde 1951 una profunda marca en la imaginación colectiva norteamérica. Además, encuentro sitios dedicados a la discusión de los móviles de la trama del adolescente que vaga por las calles de Nueva York completamente solo, luego de ser expulsado de su escuela.

Y no solo eso, se discute el porque de Holden es un cascarrabias en su discurso cuando se trata de criticar a la gente que se atraviesa en su camino: yo podría responder fácilmente: porque la gente solo sirve para odiarse. Habrá algunas personas que amemos, o que de verdad nos produzcan simpatía. Existirán las personas a quién creemos conocer hasta que un día empieza con intenciones ocultas que de pronto se revelan. O porque son como son desde que las conocemos. Unos verdaderos imbéciles.

Holden recorre la ciudad preguntándose a donde demonios se van los patos en invierno. Fumando. Bebiendo ilegalmente. Lidiando con toda suerte de humanoides. Pensando en Phoebe su hermanita. En su hermano militar muerto. Y el otro hermano escritor que vende su alma al mismisimo Mefistófeles hollywoodense.

Holden duerme en el parque. Holden sin un centavo. Holden acosado. Holden el sensato. Hoden durmiendo en el parque. Holden y las mujeres. Holden y el odio al cine. Holden el virgen. Quizá por eso a la sociedad gringa le cueste tanto entender las razones del personaje de Salinger: las cosas no pueden verse desde adentro como se ven desde fuera. Holden no se adapta muy bien al modelo de típico adolescente.

Holden es un marginal caminando en el mismo corazón del mundo. Y descubre que el mundo no es un sitio cordial. Que es un mundo fundamentalmente esnob y frío. Y que la inocencia no existe. Si de Holden Caulfield dependiera salvar a la humanidad, solo salvaría a los niños. Los sujetaría antes de caer al precipicio que cubre y hace invisible el centenal. Como el fragmento del poema de Robert Burns que el mismo adolescente narra (mal) a Su hermana menor. Pero bueno tampoco es un libro apocalíptico, ni mucho menos. No es más que una historia sobre un adolescente que se enfrenta a la pérdida de la inocencia.

Como esto. Que se volvió la mar de divertido desde el momento en que empecé a escribirlo con lentes, me puse el chaleco de cuadritos, encendí mi Lucky Strike y me bebí un whisky-on-the-rocks...

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